Yo no quiero hablar de ti, no quiero hablar de ti, no quiero hablar de ti.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Enemiga mia.


¿En qué me he convertido en estos últimos días? No me he cansado de hurgar en la herida, de buscar cada una de las cosas malas, de mirar más abajo, más profundo, hacer que sangre cada vez más y aun así sentirme feliz con ese dolor culpable. Me sacie con compararme con el resto de las personas, buscando cada día más imperfección en mí. Mirar el espejo y odiar cada uno de los milímetros de mi piel desnuda, desde la forma de mirar hasta la sonrisa falsa que se produce al contacto con el mundo exterior. 
Solo he logrado causarme daño, sola, completamente sola. ¿Quién es mi enemigo? soy yo, simplemente yo. Pero la silueta en el espejo no habla, no daña, no insulta, no detiene, no atormenta, no está. Es algo mas allá de eso, es mi mente queriendo jugar conmigo, un interminable juego del que ya estoy cansada. Las lágrimas me ahogan, los sollozos no me dejan dormir, y yo solo digo basta, enemiga mía  basta. Si el mundo, si la vida, si las personas no me quisieran como soy, como nací  con mis defectos, con mis desperfectos, con mis trancas, con mis mañas, mis penas, y mis sensibilidades sencillamente no habría nacido, no estaría en el mundo sonriéndole a las personas, no conocería a nadie, no querría a nadie. Nací, respiro, vivo, siento, amo y es todo tan especial, todo se siente tan cálido  todo se siente tan armonioso. Todo se planeo para que yo llegara a esta Tierra ¿a qué? no lo sé aun, pero mi vida será larga y no dejare que tu enemiga mía me detengas. Esta vez seré yo contra la vida, no contra mí misma. El juego se acaba ahora, aquí  delante de ti, delante del espejo y la sonrisa que se dibuja en mi rostro es nada más y nada menos que una sonrisa de verdadera victoria, me lleve el premio mayor, el más soñado, el más anhelado, mi vida.

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