Yo no quiero hablar de ti, no quiero hablar de ti, no quiero hablar de ti.

sábado, 26 de enero de 2013

A mi manera, erronea.


Me atrajeron tus palabras.
Me conquisto tu sonrisa.
Me ilumine el alma con tus risas.

Me deje llevar casi como una niña pequeña, salte de los mal alto y aterrice casi en lo mas solido del planeta Tierra. Llore en un rincón con el corazón roto en una mano y secando lagrimas con la otra mano. Me arrastre hasta estar segura de que el terreno era seguro, mire hacia arriba fijándome en la altura, arrepentida de las veces que me decían: no subas ahí o te caerás. Tonta, terca, cabeza dura me guié por actitudes estúpidas  gritaba por pequeñas interacciones. Quería sentir, esa fue mi excusa, quería dejarme llevar, quería ser arriesgada, un tanto loca y seguir ilusionada pensando que las cosas se iban pintando tan a mi manera. La sorpresa fue cuando pase a llevar la pintura negra y abarco la mayoría de los colores, convirtiendo esa felicidad de una obra maestra en un torpe y triste desastre.
Tus palabras seguían presentes, tu presencia no quería alejarse y yo solo trataba de correr, de alejarme de ahí  aun herida, aun un poco débil, corría con todas mis fuerzas, no quiero seguir sintiendo esto, ya no se siente bien, la ilusión, el amor, las mariposas en el estomago se convirtieron en un amargo dolor.

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