Yo no quiero hablar de ti, no quiero hablar de ti, no quiero hablar de ti.
martes, 15 de enero de 2013
Huele a victoria.
Y a pesar de todo mi ropa sigue impregnada de ese triste olor a corazón roto, a ilusiones destrozadas, a lágrimas amargas, a gritos callados. Las manos me tiemblan tratando de alcanzar algo que jámas había sido mío pero aun así lo quiero, extiendo los brazos cansados y golpeados de tantas guerras lo más alto que pueda, no quiero parar. Siento frío aquí, siento la soledad y el miedo afirma mis tobillos jalándome un poco más abajo de lo que desearía, pero logro soltar un pie de ese destino marcado para darle un sorpresivo giro a todo esto. El viento mueve mi pelo y con la brisa fuerte el olor se va marchando casi como los malos recuerdos, casi con lo amargo de mi mente, arrastrando cicatrices. El cielo, la luz, las nubes me muestran un pequeño brillo de victoria, no habrá tanta guerra después de todo.
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